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FLORA EN EL VALLE DE ORDESA
En el Parque se produce una mezcla de influencias climáticas que da lugar a la aparición de distintas clases de comunidades vegetales. Así, tenemos desde vegetación mediterránea que penetra en las partes más bajas como en Añisclo o Escuaín, pasando por la submediterránea de los cresteríos pedregosos calizos y resecos por el viento, o los «pozos de oceaneidad» con presencia de plantas propias de ambientes más cercanos al Cantábrico, y finalizando con la vegetación de ambiente alpino de las altas cumbres.
Para dar una idea de la diversidad de la vegetación que alberga el Parque, diremos que se han inventariado 112 comunidades vegetales, siendo las más diversificadas los pastos y los prados, seguidas de las que colonizan las rocas y las gleras y de los bosques. El 75% de las comunidades vegetales son hábitats de importancia comunitaria, de los que 4 son prioritarios para su conservación en la UE.
En el piso montano (800-1700 m de altura) se encuentran numerosos bosques de hayas (Fagus sylvatica), abeto (Abies alba), pino royo (Pinus sylvestris), quejigos (Quercus subpyrenaica), tremolines (Populus tremula), con menor presencia de abedules (Betula pendula), fresnos (Fraxinus excelsior), sauces (Salix eleagnos), avellanos (Corylus avellana) e incluso carrascas (Quercus rotundifolia), mientras que en la franja superior, hasta los 2000 m domina el pino negro (Pinus uncinata). El sotobosque hasta los 1800 m está dominado por el boj (Buxus sempervirens).
En los pastos de altura (entre 2000 y 2700 metros) domina las festuca y es una de las mejores zonas del Pirineo para ver la famosa flor de nieve o "Flo de nieu" (Leontopodium alpinum), también conocido como edelweiss, que llega a ser el símbolo del Parque Nacional y se encuentra protegida, como todas las especies vegetales del Parque.
FLORES
La flora del Parque consta de cerca de 1400 especies, lo que supone casi el 45 % de las plantas del Pirineo Aragonés, de las que 82 son plantas exclusivas del Pirineo, es decir, la mitad de los endemismos de la cordillera. En los más de 30 picos de más de 3000 del territorio protegido y su periferia se pueden ver cerca de 100 especies, lo que supone las dos terceras partes de la flora alpina del Pirineo.
Multitud de flores, entre las que destaca el Edelweiss o flor de nieve Leontopodium alpinum) , la Azucena del Pirineo (Lilium pyrenaicum), las Gencianas (Gentiana acaulis, G. lutea, G. burseri), Jacintos (Brimeura amethystina), Hepáticas (Hepatica nobilis), Malvas (Malva moschata), Nomeolvides (Myosotis alpestris), Narcisos (Narcissus Pseudonarcissus) y otras muchas.
En el parque encontramos varios endemismos pirenaicos, es decir, que son propios y exclusivos de los Pirineos. Entre los más conocidos y fáciles de ver citaremos la Oreja de oso (Ramonda m
yconi) que es una reliquia de épocas pasadas que sobrevivió a los hielos, la Corona de rey (Saxífraga longifolia) que florece una sóla vez en la vida en un ramillete magnífico de flores blancas y la Grasilla (Pinguícula longifolia), planta carnívora que atrae a sus presas con el verde luminoso de sus hojas.
Se citan así mismo poblaciones de la orquídea Zueco de Venus (Cypripedium calceolus), Borderea pyrenaica, Androsace pyrenaica, Petrocopsis crassifolia y otras joyas botánicas
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