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Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO
Fecha de declaración: 16 de agosto de 1918.
Reclasificación: Ley 52/1982 de 13 de julio.
Instrumentos: Real Decreto 409/95 de aprobación del PRUG.
Superficie: 15.608 hectáreas.
Provincia: Huesca.
Comunidad Autónoma: Aragón.
Coordenadas: longitud: 3º 35’ - 3º 50’.
Teléfono: 974-243361.
Valores Naturales:
La extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.
QUÉ VER EN CADA SECTOR DEL PARQUE: PUNTOS DE INTERÉS
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente
Existen cinco sectores, con el macizo de Monte Perdido y cuatro valles que se despliegan hacia la vertiente española. Tomando como referencia una descripción dada por F. Biarge, describimos las características de los cinco sectores:
VALLE DE ORDESA
Este espacio natural ya alcanzó la categoría de Parque Nacional en 1918. Valle abierto, espacioso, recorrido en toda su longitud por el río Arazas, hasta su confluencia en el Ara, presenta un claro origen glaciar con forma en artesa o perfil de "U", resultado de una actividad erosiva completada por la impronta fluvial. Un valle de estructura especial y aspectos geológicos singulares, relieve y forma características, determinadas por su naturaleza calcárea
Cascadas del Arazas: El río Arazas, de aguas limpias y cristalinas donde habitan las truchas, recorre a lo largo de 12 kilómetros el fondo del valle de Ordesa. Son de destacar sus numerosas cascadas, muy visitadas por excursionistas y paseantes: la de la Cola de Caballo -en el circo de Soaso-, Gradas de Soaso -repetidos y cortos saltos de agua escalonados-, cascadas del Estrecho, de La Cueva, de Arripas -o del Abanico-, y las menos conocidas de Abetos, Tamborrotera y Molinieto.
Circo de Carriata: Circo lateral de origen glaciar, también conocido como circo de Salarons, con altas paredes calizas de arenisca que se salvan mediante el paso de unas clavijas. Existe el paso alternativo del pasamanos de La Fajeta. Sobresale el relieve característico del Tozal del Mallo, con 300 metros de pared vertical. Bosques con algunas hayas y abundantes pinos silvestres, pinos negros y, en las partes altas, pastizales con numeroso erizón dada su orientación de solana
Circo de Cotatuero: Amplio circo lateral de origen glaciar, situado al este del de Carriata, delimitado por las altos farallones de Gallinero y Fraucata. Impresionante cascada de agua considerada como una de las más altas de la península Ibérica. Bosques de abeto blanco y pino negro. Paso delicado con clavijas -colocadas por un herrero de Torla en el año 1881 para facilitar el acceso a las zonas altas de cazadores ingleses- que permiten salvar la impresionante verticalidad de un terreno rocoso.
Circo de Soaso: Cabecera del valle del río Arazas donde se aprecia la belleza de la famosa cascada de la Cola de Caballo. Circo glaciar con fondo plano recorrido por meandros fluviales y cubierto de turberas y vegetación palustre. Punto de acceso al refugio de Góriz, distante a una hora. Panorámica de las Tres Sorores.
Bosque de Turieto Bajo: Húmeda masa forestal de abeto blanco y pinar musgoso con boj dispuesto en la parte baja de las laderas de orientación de la entrada del valle de Ordesa. Flora con querencias umbrófilas o nemorales. Fauna propia de los bosques centroeuropeos. Recoge diversas cascadas y acoge el monumento al pirineísta Lucien Briet, quien definió a esta masa boscosa como "una selva, donde sólo se ven árboles, a través de árboles y sobre árboles".
Faja de Pelay: Cornisa suspendida sobre las laderas meridionales del valle de Ordesa que permite excelentes panorámicas del cañón del río Arazas. Masa de pino negro con sotobosque de rododendro. Se debe acceder a ella tomando en La Pradera de Ordesa la pendiente Senda de Cazadores hasta el mirador de la proa de Calcilarruego. Se desaconseja tomar la faja desde el circo de Soaso.
VALLE DE AÑISCLO
Valle angosto a través del cual busca su salida el río Bellós en desigual e impresionante competencia con las murallas rocosas que le cierran el paso. Desde lo alto, la vista es impresionante. Una intensa facturación cizalla las enormes masas calizas, tallada en medio de suaves pastos.
Desfiladero de las Cambras: Parte inferior del Cañón de Añisclo que es recorrida por una carretera asfaltada que en un futuro próximo será cerrada al tráfico de vehículos para su uso peatonal. El río Bellós atraviesa recoleto s rincones naturales, encajado en una grandiosa garganta fluvial. En el ápice inferior del desfiladero prospera una vegetación mediterránea de encinar litoral con especies arbustivas propias de climas tropicales del Terciario como el madroño o el durillo. Antaño conocido por la fuente de aguas sulfurosas de los Baños.
Cuevas de San Úrbez y de los Moros: Cerca del aparcamiento de la Ereta de Biés se disponen las cuevas de San Úrbez y de los Moros. La primera, cerca del puente del mismo nombre, compone una oquedad en la pared de Sestrales donde existe una ermita dedicada a este santo que vivió por estas tierras, y al que los habitantes del Sobrarbe guardan una gran devoción, pues a él todavía acuden en romería - rogativa para solicitar agua de lluvia. La cueva de los Moros, junto a los restos del molino de Aso.
Bosque de la Ripareta: Masa boscosa de hayas en la confluencia del barranco de la Pardina con el río Bellós. Oscuro interior en el que escasas plantas logran desarrollarse, puesto que las frondas de las hayas se convierten en pantallas que filtran e impiden la llegada de los rayos de luz a los niveles basales del bosque.
Refugio de San Vivienda: Tradicional refugio de pastores, reservado para su utilización en los meses de permanencia del ganado en los puertos de montaña. Acceso desde Bestué por pista hasta plana Canal. Su situación en la parte superior del Cañón de Añisclo permite admirar un soberbio paisaje con el macizo de las Tres Sorores de fondo.
VALLE DE ESCUAÍN
Aunque presenta analogías con sus valles vecinos de Ordesa y Añisclo, no se parece a ellos y, con toda propiedad, no es garganta ni cortadura, sino una formidable diaclasa, abierta en plena montaña, diría Briet. El modelado glaciar cuatemario y la erosión kárstica han dado especial fisionomía a la zona. Circos, lapiaces, simas y barrancos configuran la solana del macizo. Soledad. Viejos campos que vuelven a su estado original. Desde cualquier ángulo se descubre el trabajo del hombre modelador del paisaje durante generaciones. Es precisamente la armonía que se establece entre la naturaleza y el asentamiento humano lo que le da a este valle su originalidad y grandeza.
Pista de La Valle: Pista cerrada al tránsito de vehículos no autorizados que, desde el pueblo de Escuaín, recorre la parte meridional del valle, ofreciendo un paseo cómodo y sin pérdida por un paisaje humanizado, colonizado por los pinos silvestres y negros, los bojes y otras especies de carácter mediterráneo.
Puente y camino de los Mallos: En el Altoaragón se conoce con el nombre de "mallos" a los monolito s o resaltes rocosos que sobresalen por su tamaño en el paisaje. Desde Revilla, un solitario camino que pasa entre el bosque bajo dos mallo s pétreos,. conecta las dos vertientes del valle a través del puente de los Mallos. Junto al mismo, cuelga sobre el abismo un longevo tejo que, de forma inverosímil, hunde sus raíces en el substrato de piedra.
Mirador de Anlitonés: Poco antes de llegar a Revilla, en una curva de la carretera, sale el camino a los miradores de la Garganta y del barranco de Angonés, lugares perfectos para admirar los más evocadores paisajes del río Yaga y el curioso fenómeno de la inversión térmica que se produce en estos cañones angostos del Alto Aragón, donde las encinas y las hayas han cambiado los "papeles", puesto que las primeras se hallan en las zonas altas -más soleadas- y las segundas -ocupan las zonas bajas- al resguardo de la humedad y el sombreado microclima que producen las altas paredes-.
Cuello Viceto: Collado que, a 2.010 metros, separa los valles de Añisclo y de Escuaín. Zona de pastizales subalpinos aprovechados por los rebaños de ganadería extensiva, con abundantes especies de gramíneas.
VALLE DE PINETA
El espectáculo majestuoso de la Paredes de Pineta sobre los doce kilómetros del valle, ofrece en la umbría muros estriados donde los estratos se apilan de forma de forma desordenada sólo en apariencia. En la solana, bosques y praderas de formas mucho más suaves y apacibles. Más arriba el altiplano de Marboré, a los pies del gigante del macizo y su glaciar, recoge morrenas y da vida al río Cinca
Pista de La Larri: Pista de acceso restringido que, desde las inmediaciones del Parador Nacional de Pineta circunrodea la parte inferior del circo de Pineta. Atraviesa hayedos, prados y bosques de pino silvestre. Vista de las cascadas del Cinca y de La Larri. El camino finaliza en los llanos de La Larri, un lugar donde prosperan flores y herbáceas propias de montaña.
Mirador de Anlitonés: Poco antes de llegar a Revilla, en una curva de la carretera, sale el camino a los miradores de la Garganta y del barranco de Angonés, lugares perfectos para admirar los más evocadores paisajes del río Yaga y el curioso fenómeno de la inversión térmica que se produce en estos cañones angostos del Alto Aragón, donde las encinas y las hayas han cambiado los "papeles", puesto que las primeras se hallan en las zonas altas -más soleadas- y las segundas -ocupan las zonas bajas- al resguardo de la humedad y el sombreado microclima que producen las altas paredes-.
Cascada de Pineta: Longitudinal salto de agua del río Cinc a que, desde el Balcón dé Pineta, se descuelga por las paredes y laderas del circo de Pineta.
Balcón de Pineta y Lago de Marboré: Parte superior del circo de Pineta, situada bajo la cara norte y gélida del Monte Perdido, sobre la que descansan las aguas del lago de Marboré o de Tucarroya. Zona de morrenas glaciares de alta montaña. De difícil y peligroso acceso durante la época invernal.
Collado de Añisclo: Collado que desde el valle de Pineta da paso al Cañón de Añisclo, atravesando el macizo de Monte Perdido por el sector occidental de la sierra de las Tucas (ver en sector Añisclo). Ladera de orientación norte donde los sauces enanos forman un tapiz rastrero y donde son abundantes los aludes de nieve.
EL MONTE PERDIDO
El Macizo del Monte Perdido, de naturaleza caliza, ilustra de forma clara episodios decisivos de la orogénesis pirenaica. Por su altitud y posición central en la cadena pirenaica es también lugar de importantes contrastes climáticos que a su vez condicionan el establecimiento de medios biológicos variados, particulares a este macizo y que tienden a favorecer la biodiversidad.
Refugio de Góriz: Refugio de montaña guardado, construido en 1963, propiedad de la Federación Española de Montañismo y Escalada, que constituye un tradicional punto de pemocta y partida para la realización de numerosas ascensiones y travesías por el macizo de Monte Perdido. Capacidad para 100 personas con prioridad para federados. Zona de pastizal pastoreada con flora de tipo fisurícola.
Llanos de Millares: Legendarios llanos herbosos emplazados a mitad de camino entre el refugio de Góriz y la Brecha de Rolando. Vegetación de zonas encharcada s a principios de verano como consecuencia del deshielo de los neveros.
Monte Perdido: Máxima cota del Parque Nacional y tercera cima en altura de los Pirineos, con 3.355 metros de altitud sobre el nivel del mar. Forma parte junto con el Soum de Ramond y el Cilindro del macizo de Las Tres Sorores o Treserols. Su ascensión clásica se efectúa desde el refugio de Góriz, llegando al Pequeño Lago Helado y remontando el peligroso tramo de La Escupidera. Su ascensión requiere cierto entrenamiento, prudencia y empleo de material de montaña para nieve y hielo. En su cara norte mantiene, como vestigios de un clima pasado, dos glaciares suspendidos sobre el valle de Pineta. Fauna y flora de tipo alpino.
Brecha de Rolando: Lugar de leyenda que, a 2.807 metros de altitud, abre el paso fronterizo entre España y Francia, antaño frecuentado por contrabandistas y hoy día por excursionistas. Situada entre el pico Bazillac y el Casco. Impresionante en sus dimensiones, este tajo tiene 100 metros de alto por 40 de ancho.
OTROS DATOS:
Redes supranacionales: Reserva de la Biosfera (1977). Diploma del Consejo de Europa a la Conservación (1988, 1993, 1998). Patrimonio Mundial de la UNESCO (1997). ZEPA (1988).
Carta de cooperación entre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y el Parc National des Pyrénées en Francia.
Historia del Parque
El Valle de Ordesa fue declarado Parque Nacional en el año 1918, gracias al francés Lucien Briet, que no se cansó de pedir su protección ante el Gobierno de Madrid. Finalmente el 16 de agosto de 1918 mediante un Real Decreto que declaraba al valle de Ordesa Parque Nacional con una extensión 2.100 ha. El 13 de julio de 1982 se amplió a su superficie actual de 15.608 ha y cambió su denominación a la de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con un desnivel de 2600 m (desde los 750 m. en Añisclo hasta los 3355 m. del Monte Perdido).
En septiembre del año 1988 se firmó una Carta de Cooperación con el limítrofe Parque Nacional de Los Pirineos Franceses, ya en territorio francés, con el fin de cooperar en el mantenimiento de esta zona natural prácticamente virgen y única en el mundo. Está incluido dentro de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala declarada por la Unesco en 1997, siendo Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves.
Se extiende, tanto el propio parque como su Zona Periférica de Protección, por los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin, Puértolas y Bielsa.
Descripción
La orografía del Parque está dominada por el macizo de las Tres Sorores, Treserols, la mayor mole calcárea del Mundo. Su mayor elevación es el Monte Perdido, del que en forma más o menos radial descienden una serie de impresionantes crestas montañosas y valles glaciares. El más característico y emblemático es el valle de Ordesa, recorrido por el río Arazas, origen del Parque Nacional, que se abre en dirección este-oeste, pero también destacan el Cañón de Añisclo, surcado por el río Bellós, en dirección Norte-Sur, las Gargantas de Escuaín, por donde pasa el río Yaga, en dirección Sureste y el valle de Pineta, recorrido por el Cinca, en dirección Este.
Así mismo, aunque no pertenece al Parque Nacional, cabe destacar el valle de Bujaruelo en la zona oeste, y ya en territorio francés el Valle y Circo de Gavarnie, otro impresionante circo glaciar que en su cabecera tiene la cascada más alta de Europa, con más de 400 metros de caída vertical.
La morfología básica del Parque se debe a dos orogenias, pero principalmente al plegamiento y elevación alpina de la era Terciaria, posteriormente moldeada por la erosión glaciar durante la era Cuaternaria, dando lugar a una serie de circos y valles glaciares muy definidos, como el valle de Ordesa y el valle de Pineta. Hoy en día sigue existiendo un glaciar en la cara Norte del Monte Perdido, aunque en retroceso. La mayor parte de la roca del Parque Nacional es caliza, lo que superpone a la más evidente y antigua erosión glaciar la transformación kárstica y fluvial del paisaje, con múltiples cuevas, cañones, simas, etc. Aquí hay que destacar el Cañón de Añisclo y las Gargantas de Escuaín, en los que aparecen circos glaciares en sus cabeceras, pero que posteriormente se encajonan en profundas gargantas.
Las zonas altas del parque (alttitudes superiores a los 2000 m) son extremadamente áridas, ya que toda el agua procedente de precipitaciones es rápidamente recogida por el sistema kárstico. En cambio, los fondos de los valles están cubiertos con una exuberante vegetación en la que dominan las hayas y los abetos que van dejando paso al pino negro según se aumenta la altitud.
Vegetación
En el Parque se produce una mezcla de influencias climáticas que da lugar a la aparición de distintas clases de comunidades vegetales. Así, tenemos desde vegetación mediterránea que penetra en las partes más bajas como en Añisclo o Escuaín, pasando por la submediterránea de los cresteríos pedregosos calizos y resecos por el viento, o los «pozos de oceaneidad» con presencia de plantas propias de ambientes más cercanos al Cantábrico, y finalizando con la vegetación de ambiente alpino de las altas cumbres.
Para dar una idea de la diversidad de la vegetación que alberga el Parque, diremos que se han inventariado 112 comunidades vegetales, siendo las más diversificadas los pastos y los prados, seguidas de las que colonizan las rocas y las gleras y de los bosques. El 75% de las comunidades vegetales son hábitats de importancia comunitaria, de los que 4 son prioritarios para su conservación en la UE.
En el piso montano (800-1700 m de altura) se encuentran numerosos bosques de hayas (Fagus sylvatica), abeto (Abies alba), pino royo (Pinus sylvestris), quejigos (Quercus subpyrenaica), tremolines (Populus tremula), con menor presencia de abedules (Betula pendula), fresnos (Fraxinus excelsior), sauces (Salix eleagnos), avellanos (Corylus avellana) e incluso carrascas (Quercus rotundifolia), mientras que en la franja superior, hasta los 2000 m domina el pino negro (Pinus uncinata). El sotobosque hasta los 1800 m está dominado por el boj (Buxus sempervirens).
En los pastos de altura (entre 2000 y 2700 metros) domina las festuca y es una de las mejores zonas del Pirineo para ver la famosa flor de nieve o "Flo de nieu" (Leontopodium alpinum), también conocido como edelweiss, que llega a ser el símbolo del Parque Nacional y se encuentra protegida, como todas las especies vegetales del Parque.
Flora
La flora del Parque consta de cerca de 1400 especies, lo que supone casi el 45 % de las plantas del Pirineo Aragonés, de las que 82 son plantas exclusivas del Pirineo, es decir, la mitad de los endemismos de la cordillera. En los más de 30 picos de más de 3000 del territorio protegido y su periferia se pueden ver cerca de 100 especies, lo que supone las dos terceras partes de la flora alpina del Pirineo.
Una de las características principales del Parque es la presencia de grandes superficies de acantilados y paredes, así como de gleras calizas, que albergan una gran cantidad de especies exclusivas (endémicas) del Pirineo, como Borderea pyrenaica, Campanula cochleariifolia, Ramonda myconi, Silene borderei, Androsace cylindrica, Pinguicula longifolia, Petrocoptis crassifolia, etc.
Fauna
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido acoge una variada fauna fruto de los diferentes hábitats que alberga y de su condición fronteriza entre la Europa Continental y la Mediterránea. Se han contabilizado unas 38 especies de mamíferos, 68 de aves nidificantes (unas 120 si contamos las emigrantes), 8 de reptiles y 5 de peces.
Los bosques ocupan apenas un 20% de la extensión del parque. Varían desde los caducifolios hasta los perennes, con considerables extensiones de pino silvestre y algo menores de pino negro y abeto. Es en ellos sin embargo donde topamos con mayor cantidad de vida salvaje, no sólo por la abundancia de alimento sino por el cobijo que en él se encuentra.
El rebeco (llamado sarrio en aragonés) cuya población en el Parque ronda los 2.000 ejemplares, el corzo que ha pasado de estar extinguido a nivel local a mediados del siglo XX a poseer una creciente población en la actualidad, la superpoblada presencia del jabalí junto con dos recién "recuperados" (o en vías de estarlo) como lo son el ciervo, que parece querer regresar en su evidente expansión pirenaica y el oso pardo, cuya diminuta población pirenaica (20-23 ejemplares) se ha dejado sentir en el interior de los sectores más salvajes del espacio protegido. A ello hay que añadir una enorme variedad de pequeños mamíferos (nutrias, zorros, ginetas, marmotas, gatos monteses, garduñas, lirones, tejones, ardillas, ratones de campo, hurones, topillos, musarañas, desmán de los Pirineos..).
Si de avifauna hablamos, en los bosques del Parque Nacional destacan sobre todo especies como el urogallo (con pequeñas poblaciones en su mayoría y para su bien desconocidas), la lechuza de Tengmalm (recientemente redescubierta), el pito negro, pito real, pico dorsiblanco, cárabo, autillo, chotacabras, chochín, treparriscos...
En cuanto echamos la vista al cielo y nos fijamos en los desfiladeros y áreas de alta montaña, hábitat predominante del Parque, topamos con el quebrantahuesos, una de las aves más grandes del planeta que ha encontrado en el Pirineo en general y en este valle en particular uno de sus postreros y más consolidados refugios. Está presente también el águila real, el depredador más considerable de los cielos del Parque, el buitre leonado, ocasionalmente el buitre negro, el alimoche, milano real, milano negro, águila culebrera, todos ellos depredadores de la abundantísima marmota, de la perdiz pardilla o de la escasísima perdiz blanca, cuyas poblaciones en las zonas altas de Ordesa-Pineta apenas alcanza la veintena de ejemplares.
Entre los numerosos anfibios presentes destaca el tritón pirenaico, indicador de la pureza de las aguas del parque.
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